Por N.
No sé muy bien cómo ni cuándo comenzó todo. Recuerdos borrosos, inconexos e incoherentes. Solo sé que fue detrás de un vaso de whisky. Nunca me he fiado de la gente que no bebe porque detrás de cada hielo hay un corazón incandescente que necesita alivio. Como un puzzle fuimos encajando; la cara y la cruz, el día y la noche, invierno y verano. Seres totalmente distintos que se complementan: Helen es luz, Tam es cordialidad y yo soy taciturna.
¿Cómo es posible que seres tan distintos hayan llegado a conocerse? El nexo es el pueblo. En otro entorno, ¿Hubiéramos esquivado los prejuicios sociales? Por eso creo que lo inesperado y la ausencia de expectativas es lo que más verdad aporta a tu vida.
Lo que comenzó hace aproximadamente 20 años detrás de fiestas, risas, sidras y copas hoy sigue igual de unido, a miles de kilómetros y con otras inquietudes. Cada una en su estilo, con su esencia pero siempre libres, liberales, tolerantes y feministas. Mujeres unidas a pesar de lo que el cuento social nos haya vendido.
No podría haber empezado a escribir sin esbozar quiénes somos. Y sí, falta una. A Deb la conocí el verano pasado y nos une la pasión por el deporte, sobre todo por las pelotas Head. Ella con raqueta y yo con pala. Es la otra pieza del puzzle.
Y, así estamos, ENREDADAS.
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