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Nada es para siempre. El Dalai y los amores.


Por T.

Me estoy leyendo un libro del Dalai Lama, cero apetecible para algunos de vosotros seguramente. No os preocupéis. No lo voy a recomendar. El libro es una entrevista entre Howard Cutler, un psicoterapeuta americano, y el Dalai Lama. Voy a comentar uno de los temas que he leído y me parece clave para entender mejor cómo evolucionan nuestras relaciones de pareja. 

Os estaréis preguntando: ¨¿El Dalai aconsejando de relaciones amorosas?¨ - No, a ver. Nos plantea la aceptación del cambio para reducir nuestro sufrimiento y uno de los ejemplos que aparece es un matrimonio que tiene un hijo y no les da la vida, por lo que terminan separándose. Y con esto, empiezo a contaros lo importante que es entender que las cosas cambian y que hay que aceptarlo.

Por lo general, unos más y otros menos, dependerá de lo ligones o guapos que hayamos sido (nah, es broma!). Dependerá de lo que sea, pero todos hemos tenido a lo largo de nuestra vida diferentes relaciones y entendemos perfectamente esa frase tan apasionada de: ¨se apagó la llama!¨. Según el libro, sucede con frecuencia que interpretamos una bajada de pasión como señal de que algo va mal en la relación. Llega el pánico. Preguntas como: ¿Ya no nos queremos? ¿Hemos cambiado? ¿Quiero estar solo y disfrutar de mi soltería? Empiezan los desacuerdos. Uno quiere tener sexo pero el otro está cansado. Uno quiere ver una peli y a el otro le parece un infierno. Descubrimos diferencias que antes no existían y lo primero que hacemos es romper la relación. Terminamos porque las cosas ya no son lo mismo pero no nos paramos a entender lo principal; el cambio. Aceptar el cambio es fundamental tanto para este tema de amores como para cualquier situación que se nos da en la vida.

Habrá miles de libros de expertos que intentan ayudar con ejercicios como; salir a cenar los viernes, ir una semana solos de viaje, darse más tiempo juntos. En realidad, estoy muy de acuerdo con mi colega el Dalai, es más fácil que todo eso. Pararse a entender qué está pasando y hablarlo entre los dos como un posible cambio, es fundamental. 

Creo que una pareja en sus inicios tienen miles de cosas que enseñarse el uno al otro. Historias que contarse de su juventud, hablar de sus formas de entender la vida, música, comida y muchas cosas de adultos, que ya sabemos. Pero luego empiezan a tener que construirse ellos juntos. Unos se casan. Otros tienen hijos. Los otros se casan y tienen hijos. Pero a veces, esto no tiene que ser la evolución natural de la pareja. 

Los niños un día crecerán y abandonarán sus nidos, por duro que suene esto. Entonces, esa pareja habrá pasado unos 20 años (como mínimo) donde su unión y entretenimiento más fuerte ha sido cuidar de ese hijo. Si sale como yo, la tarea dará para mucho entretenimiento. Por lo que dicen por ahí, siempre merece la pena. No soy madre, aún tengo mis dudas en este tipo de comentarios. Creo fielmente que las parejas deben crecer primero de otra forma. Buscar cosas que hacer juntos. Ir a yoga, escalar, viajar, ir a conciertos, lo que sea que os guste. Buscar la forma de que cuando el sexo tenga su etapa baja, no entre el pánico. Buscar alternativas para cuando el niño crezca y se vaya del hogar, no parecer dos personas desconocidas.

En el libro, compara la evolución de las relaciones de pareja con la evolución de nuestras vidas. Pasamos de la infancia a la adolescencia, a la vida adulta y a la vejez. Esto lo entendemos perfectamente como crecimiento natural. Pues en las relaciones vamos a empezar a pensar lo mismo. 

En toda relación hay diferentes dimensiones de intimidad: física, emocional e intelectual. Estas dimensiones no tienen porque estar siempre en equilibrio. A veces una pareja tendrá menos intimidad física pero más emocional.

Howard Cutler cita que, en el libro Comportamiento íntimo de Desmond Morris, se habla de que los seres humanos pasamos por tres fases. El ciclo es el siguiente: los niños pasan de Abrázame fuerte en su infancia, al Suéltame, cuando empiezan a caminar o gatear. En la adolescencia viene un:  ¨Dejadmeee solo!!¨. Al parecer, la mayoría de los expertos lo consideran normal y necesario en la transición de la infancia a la edad adulta. Es parte del desarrollo natural.

En las relaciones de pareja pasa lo mismo. Pasamos de la máxima intimidad al distanciamiento. Pues aquí, es donde debemos verlo como desarrollo natural y que no cunda el pánico tan fácilmente. Con esto, no quiero dar a entender que ahora todas las relaciones de parejas sean salvadas si aceptan el cambio. No, no! Obviamente algunas no tendrán solución o simplemente no tienen que ser salvadas. Pero entendiendo la evolución natural y aceptando el cambio, podemos entender que las relaciones no se tienen que terminar cuando el sexo empieza a ser menos frecuente o temas clásicos como este. A veces, es simplemente que la relación avanza a su siguiente ciclo.


No digo que no haya que darle importancia al sexo más que a otra cosa. No me entendáis mal. Hay que tener mucho sexo. Solo quiero que entendáis que si hay períodos de menos entusiasmo no pasa nada. 

Aceptar el cambio nos ayuda a afrontar muchos problemas y a reducir el sufrimiento. Según el libro, esto es la base de una categoría de sufrimiento conocida en el budismo como el sufrimiento del cambio. En la medida que no aceptamos que las cosas, las relaciones, las personas, que la vida cambia, seguiremos sufriendo.

Tengo una amiga a la que hoy le dedico este post. Una amiga que sufre con el cambio. Ella sufre cada vez que un compañero de curro se va de la empresa. No puede con su pena. Y siempre añade: Y ya verás ahora la que se lía en el departamento con los cambios de puesto! Aún recuerdo el día que se independizó. Menudo trauma, vaya llorera. Pero si vas a pasar a una libertad de la que no vas a querer salir!! Supongo que influían otros sentimientos pero estos cambios le afectan. Estos son ejemplos tontorrones donde ella es vulnerable al cambio. Si aceptamos el cambio en estas pequeñas situaciones estaremos más preparados para aceptarlo en cualquier momento.

Nada en nuestro entorno es permanente, solo los pinos. Nada es para siempre, por mucho placer que nos aporte.

He querido introduciros el tema de la aceptación del cambio a través de las relaciones amorosas pero es una práctica que todos debemos llevar a cualquier terreno de nuestras vidas.


Feliz viernes! No os olvidéis de aceptar el lunes cuando llegue ;)
T.







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