Por H.
Dicen que una vez en la vida hay que hacer un viaje solo, para conocerse mejor uno mismo.
Dicen que una vez en la vida hay que hacer un viaje solo, para conocerse mejor uno mismo.
No puedo decir que el viaje que voy a contarles lo hiciera como camino hacia el autoconocimiento y lo cierto es que tampoco lo hice sola lo que se dice sola, aunque no conocía a mis compañeros de aventura antes de subirnos al avión.
En 2014, decidí dar un giro diferente a mis vacaciones y apliqué al voluntariado en terreno que ofrece Ayuda en Acción (AeA). Llevo colaborando con la ONG desde 2001, y en este momento tengo una preciosa "ahijada" en Nicaragua que se llama Yeiling.
Como decía, rellene mi solicitud y esperé que me indicaran si había sido admitida, he de decir que sin mucha fe, pues la mayoría de perfiles solicitados eran de docentes o sanitarios, que no es mi campo, sin embargo, en abril, como regalo de cumpleaños me informaron que había sido aceptada para el viaje a Perú.
Me volví loca de emoción. Llevaba muchos años queriendo hacer algo así, que al final había ido posponiendo por falta de tiempo, vacaciones con amigos, pareja etc y ¡¡era mi momento!! Comenzamos a organizar el viaje en grupo con la coordinadora, todos los gastos corren a cargo del voluntario, y el 13 de agosto nos encontramos en el Aeropuerto de Madrid para comenzar la aventura.
¡Fueron dos semanas increíbles! AeA se coordina con ONG's en terreno, para centrarse en la necesidades concretas de cada zona, así que nosotros trabajamos directamente con CIEDI LA LIBERTAD, cuya sede está en Trujillo y que entre otras zonas de actuación tienen asignado el desarrollo de la zona rural de Gran Chimú.
El 14 de agosto aterrizamos en Trujillo donde el personal de la ONG nos recogió para trasladarnos al hotel y comenzar con nuestra agenda el día 15.
La planificación para ese primer día consistía en un acto en que haríamos entrega de unos ordenadores enviados por AeA en un colegio de Cascas. No sé como describir el momento en que llegamos al colegio... Todos los niños estaban esperando a sus "amigos de España" con una ilusión impresionante y pasamos toda la mañana compartiendo con ellos las actuaciones y juegos que con todo cariño habían preparado para nosotros.
También tuvimos charlas con sanitarios, pintamos un comedor, instalamos el riego en un huerto escolar, hicimos un socio-drama para adolescentes y mujeres jóvenes sobre la igualdad de género (tuvimos que inventarnos la historia y fue muy divertida la improvisación), compartimos una jornada de trabajo en las viñas de una de sus cooperativas, pero fundamentalmente dedicamos nuestro tiempo a la campaña de hábitos saludables con los niños.
Durante la estancia en Gran Chimú, compartimos la vivienda de una familia de allí, que era la única que contaba con agua corriente, no potable y fría por supuesto. ¡Y nos duchamos con un escorpión, pensando que era una mancha negra de las baldosas! Cada vez que lo pienso me siguen dando escalofríos. Recuerdo como el papá lo cogió con un recogedor para sacarlo a la calle y como la pequeña Bianca, descalza gritaba a su alrededor "¡Enséñamelo papi, a ver a ver enséñamelo!" como si no entrañara ningún peligro.
Cada vez que teníamos un rato libre en la agenda, Carlos, el responsable de comunicación de Ciedi, que es un amor, nos hacia saltar a las pick up y nos llevaba a turistear por todos lados.
Además, debido a la actividad que desarrollábamos los dos fines de semana los tuvimos libres, así que los aprovechamos para conocer Trujillo, ir al complejo Arqueológico del Brujo, disfrutar del sol en Huanchaco y Puerto Chicama (Malabrigo) y visitar Museo de las Tumbas Reales de Sipan.
Nos flipó su gastronomía, los ceviches, los tiraditos, la papa rellena y a la huancaína, el ají de gallina, su arroz con mariscos, los deliciosos picarones... Algunos de los compañeros se atrevieron incluso con el Cuy. Quizá el sabor que más me sorprendió fue el de la tortilla de raya, típica de Lambayeque, que probamos en la excursión a Sipan.
La verdad es que todos llegamos llenos de ganas de aportar, de ayudar, de dejar allí nuestro granito de arena, y eso fue lo que aportamos poco mas que un granito de arena y sin embargo nos llevamos tanto... tanto amor, tantas sonrisas, tantos besos, tantas palabras... siento que fueron ellos los que nos enseñaron, al menos a mí.
Siempre he sido consciente de la fortuna que supone algo tan simple como nacer en uno u otro lugar, pero creo que la experiencia que viví me hizo aún más consciente de que los objetos materiales no dan la felicidad, aunque sin duda ayudan.
Fue una experiencia que me hizo madurar y cambió en parte mi cultura del consumismo. No me he vuelto hippie pero he dejado de invertir tanto en cosas y he empezado a invertir más en viajes que creo que te aportan experiencias inigualables, pues de cada uno de ellos vuelves cargado de vivencias y enseñanzas de la gente con la que has compartido ese tiempo que creo, no pueden compararse con tener tu vida repleta de cosas materiales.
Aplicar al voluntariado en terreno y hacer ese viaje ha sido de las mejores decisiones que he tomado en mi vida, y estoy super agradecida a AeA, a Elia, a Freddy, a Jenny, a Manuel, a Carlos y a todos mis compañeros de aventura por la experiencia que viví y que estoy deseando repetir.
Les animo a que investiguen las miles de opciones que hay, dentro y fuera de nuestras propias ciudades, y si les cuadra que salgan de la zona de confort y lo hagan, sin duda les llenará de felicidad.
Besos! H.
¡Fueron dos semanas increíbles! AeA se coordina con ONG's en terreno, para centrarse en la necesidades concretas de cada zona, así que nosotros trabajamos directamente con CIEDI LA LIBERTAD, cuya sede está en Trujillo y que entre otras zonas de actuación tienen asignado el desarrollo de la zona rural de Gran Chimú.
El 14 de agosto aterrizamos en Trujillo donde el personal de la ONG nos recogió para trasladarnos al hotel y comenzar con nuestra agenda el día 15.
La planificación para ese primer día consistía en un acto en que haríamos entrega de unos ordenadores enviados por AeA en un colegio de Cascas. No sé como describir el momento en que llegamos al colegio... Todos los niños estaban esperando a sus "amigos de España" con una ilusión impresionante y pasamos toda la mañana compartiendo con ellos las actuaciones y juegos que con todo cariño habían preparado para nosotros.
A partir de ese momento se fueron sucediendo los días entre actividades similares. Nuestra labor principal consistía en hacer una campaña sobre hábitos saludables.
A cada uno se nos asignó un personaje, yo era una gotita de agua, e íbamos de "colegio en colegio", algunos improvisados bajo planchas de metal sujetas por maderas, enseñándoles cuando y como debían lavarse las manos y los dientes, a tener cuidado con el agua, no corriente en la mayoría de zonas que visitamos, y que deben potabilizar para su uso, y a disfrutar de las frutas de su región, uvas y naranjas principalmente. Muy ricos vinos por cierto ;)
También tuvimos charlas con sanitarios, pintamos un comedor, instalamos el riego en un huerto escolar, hicimos un socio-drama para adolescentes y mujeres jóvenes sobre la igualdad de género (tuvimos que inventarnos la historia y fue muy divertida la improvisación), compartimos una jornada de trabajo en las viñas de una de sus cooperativas, pero fundamentalmente dedicamos nuestro tiempo a la campaña de hábitos saludables con los niños.
Durante la estancia en Gran Chimú, compartimos la vivienda de una familia de allí, que era la única que contaba con agua corriente, no potable y fría por supuesto. ¡Y nos duchamos con un escorpión, pensando que era una mancha negra de las baldosas! Cada vez que lo pienso me siguen dando escalofríos. Recuerdo como el papá lo cogió con un recogedor para sacarlo a la calle y como la pequeña Bianca, descalza gritaba a su alrededor "¡Enséñamelo papi, a ver a ver enséñamelo!" como si no entrañara ningún peligro.
Cada vez que teníamos un rato libre en la agenda, Carlos, el responsable de comunicación de Ciedi, que es un amor, nos hacia saltar a las pick up y nos llevaba a turistear por todos lados.
Además, debido a la actividad que desarrollábamos los dos fines de semana los tuvimos libres, así que los aprovechamos para conocer Trujillo, ir al complejo Arqueológico del Brujo, disfrutar del sol en Huanchaco y Puerto Chicama (Malabrigo) y visitar Museo de las Tumbas Reales de Sipan.
Nos flipó su gastronomía, los ceviches, los tiraditos, la papa rellena y a la huancaína, el ají de gallina, su arroz con mariscos, los deliciosos picarones... Algunos de los compañeros se atrevieron incluso con el Cuy. Quizá el sabor que más me sorprendió fue el de la tortilla de raya, típica de Lambayeque, que probamos en la excursión a Sipan.
La verdad es que todos llegamos llenos de ganas de aportar, de ayudar, de dejar allí nuestro granito de arena, y eso fue lo que aportamos poco mas que un granito de arena y sin embargo nos llevamos tanto... tanto amor, tantas sonrisas, tantos besos, tantas palabras... siento que fueron ellos los que nos enseñaron, al menos a mí.
Siempre he sido consciente de la fortuna que supone algo tan simple como nacer en uno u otro lugar, pero creo que la experiencia que viví me hizo aún más consciente de que los objetos materiales no dan la felicidad, aunque sin duda ayudan.
Fue una experiencia que me hizo madurar y cambió en parte mi cultura del consumismo. No me he vuelto hippie pero he dejado de invertir tanto en cosas y he empezado a invertir más en viajes que creo que te aportan experiencias inigualables, pues de cada uno de ellos vuelves cargado de vivencias y enseñanzas de la gente con la que has compartido ese tiempo que creo, no pueden compararse con tener tu vida repleta de cosas materiales.
Aplicar al voluntariado en terreno y hacer ese viaje ha sido de las mejores decisiones que he tomado en mi vida, y estoy super agradecida a AeA, a Elia, a Freddy, a Jenny, a Manuel, a Carlos y a todos mis compañeros de aventura por la experiencia que viví y que estoy deseando repetir.
Les animo a que investiguen las miles de opciones que hay, dentro y fuera de nuestras propias ciudades, y si les cuadra que salgan de la zona de confort y lo hagan, sin duda les llenará de felicidad.
Besos! H.





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