Por T.
En este post no voy a intentar convencer a nadie de que la práctica del yoga es un estilo de vida, no un deporte. Tampoco voy a responder a la mítica frase de ¨El yoga no es para mí, yo necesito deporte de más actividad, no soy flexible...¨ las respuestas ya están por todos lados, son fáciles de encontrar. Google sabe de todo. Como leí una vez: ¨Decir que no haces yoga porque no eres flexible es como decir que no duermes porque tienes sueño¨ Esta frase tiene tanta potencia que igual me la tatúo.
Hoy voy a contar mi experiencia y evolución con una parte importante del yoga, CONCENTRACIÓN y RESPIRACIÓN.
Hace 4 años que descubrí el yoga. Al principio en mi mente jugaba el papel de ir a yoga para hacer algún deporte, no me paraba a entender la clase, simplemente actuaba como cuando vas a zumba o spinning o cuaquier otra clase de gimnasio. Hacía lo que veía que hacía el resto y a sobrevivir. Tenía claro que el yoga me iba a ir haciendo cada vez más flexible pero hasta ahí llegaba mi motivación. Un punto clave en mi desarrollo fue que las clases solo eran en inglés y en aquel momento mi control del idioma era muy básico, no entendía ni papa. Esto hizo que fuera desarrollando sin darme cuenta la habilidad de concentración. Buscar siempre a la persona que mejor lo hacía y fijarme durante una hora en ella, en sus movimientos de manos, pies y en los pequeños detalles que la práctica de yoga demanda. Esto lo fui introduciendo en mi vida cotidiana. Me encanta cocinar pero soy una persona con poca paciencia y algo enérgica, así que en la cocina era como un asesino atacando a su víctima con ansia y destrucción y lo que cocinaba reflejaba esa ansia. Una amiga me dijo: ¨ Tam, rompo toda la vajilla cada vez que cocino contigo, me nervioseo a otro nivel¨. Pensé que era ella, que era demasiado lenta y pausada para mí. He metido en mi cocina eso que me enseñó el yoga, observar con detalle lo que estoy haciendo. Un mundo! Ahora cocino concentrada al máximo y esa es una de mis meditaciones favoritas. Llevo una temporada que me he propuesto un reto, a veces lo cumplo y otras me dejo llevar pero estoy trabajando en ello para que sea parte de mi rutina diaria. Consiste en levantarme y no ver el móvil hasta que no termino de desayunar. En este tiempo sin el móvil tengo conversaciones conmigo misma (en bajito claro!) de cómo estructurar el día o analizo el día anterior y que hubiera hecho diferente o simplemente analizo el sueño que he tenido. Si es una pesadilla paso, soy demasiado miedica como para vivirla dos veces.
El otro componente del yoga del que quiero hablaros es LA RESPIRACIÓN. Con una respiración controlada la mente vive con más claridad.
La respiración es algo que estoy entendido y aprendiendo a usar para mejorar como persona. Hace un par de años, estando de viaje en Buenos Aires, estuve yendo a clases de yoga durante una semana en el centro de Yoga Sivananda. Es un centro sin ánimo de lucro, todos los trabajadores son voluntarios y tienen 80 centros por todo el mundo. Ellos me enseñaron por primera vez a darle importancia a la respiración, gran parte de sus clases estaban enfocadas a los ejercicios de respiración.
Este año mi práctica de yoga ha dado un giro total. Estoy probando a sobrevivir a las clases de Power Yoga. Este estilo de yoga es el que más consume energía. Con la práctica del power yoga se aumenta la fuerza, la flexibilidad y el metabolismo a la vez que sudas la vida y el estrés. Mi primer día creo que duré diez minutos. Ahora voy a yoga 4 veces a la semana. He conseguido manejar la respiración y hace que aguante toda la clase sin morirme. Ahora, este control de la respiración me lo llevo a mi día a día. Mi trabajo requiere de tener una organización casi perfecta en un entorno donde no existe orden en el tiempo. Así que las primeras veces que me contactaban entraba en estado de ansiedad máximo solo de pensar que tenía que paralizar todo en mis días siguientes para entregar a tiempo. Ahora, hago mis respiraciones y pongo a funcionar la técnica de pomodoros, un día voy a escribir sobre esta técnica que me parece otro rollo de descubrimiento.
El control de la respiración me ayuda a conseguir hablar cada vez más usando la voz desde el estómago y es que, como dice una amiga soy un loro eufórico y cada vez que me emociono en un entorno que me hace feliz como un viaje, saliendo de copas con amigos, cualquier cena, blah blah me quedo ronca. Así que ahora lo que hago es respirar y poner toda mi atención en hablar desde el estómago y no desde la garganta. Vengo de una despedida de soltera de pasar el fin de semana con tres amigas del alma, las cuales solo veo cada cuatro meses lo que significa horas de conversación, dormir poco, beber copazos, fumar algún piti que otro, seguir hablando y así en bucle tres días. He vuelto con voz!! Me ha costado mucha concentración y esfuerzo mental de no ser tentada en dejarme la voz para interrumpirlas porque nos encanta debatirnos. He vuelto con voz y me ha flipado la experiencia, por eso he querido compartirla aquí. Me he dado cuenta que por lo general cuando estamos entre amigos nos escuchamos poco, nos interrumpimos mucho y todos los debates quedan en el aire.
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