No soy religiosa. Nunca pensé que mi estilo de ver la vida acabaría acercándome a la filosofía. En el colegio la suspendía cada año. Para mí era imposible perder un minuto de mi vida en intentar entender a un grupo de locos reflexionando acerca de la existencia, la moral, la mente, etc.. Era otro idioma. Hoy, a mis 33 añitos y con un café mañanero, me encuentro leyendo un artículo en el periódico con un titular que dice: ¨Estoicismo: la primera guía de autoayuda de la Historia¨. Miedete eh?
No soy de esas personas que van en busca de la felicidad como si fuera un campo de entrenamiento donde vas pasando escenarios hasta llegar a la meta. Tampoco de las que se leen libros de autoayuda pensando que al terminar voy a ser más feliz. Para mí, la felicidad es ser feliz hoy con lo que me rodea e ir adaptándome. No me gusta tener una única filosofía de vida, me gusta ir cogiendo un poco de todo para hacer la mía propia. Esto suena muy a la Vida de Pi pero así es, nunca soy nada al 100%.
Mientras leía el artículo me empecé a sentir un poco identificada. Pensé: ¨Me he hecho estoica!¨ y así empezó mi curiosidad por saber quién era esa gente, esa escuela filosófica. En el artículo se menciona un libro que al parecer todo el mundo debe haber leído ¨Las Cartas de Séneca¨. Me sentí muy identificada con una de las frases de Séneca: ¨Morimos cada día¨. Vivir el momento es mi parte más estoica. Entonces, me vine muy arriba. Lo descargué emocionada pensando que ya por fin había empezado a saber filosofar como los grandes pensadores. En la segunda hoja abandoné la lectura, que intensidad. Sigue sin ser mi estilo. Pero leyendo por otros lados he ido entendiendo algo de su filosofía.
Los estoicos aceptan la vida tal y como es, y se van adaptando a ella trabajando en el crecimiento propio. Según estos, no se pueden controlar los eventos externos pero si se puede elegir la forma de afrontarlos. Es una doctrina basada en el dominio personal.
Me he convertido en estoica sin darme cuenta. Todo empieza en un momento de mi vida que decido prestarle atención a la mente, en especial a las emociones. Locura! Controlar las emociones no es fácil. Primero debes saber qué emociones existen: alegría, miedo, tristeza e ira. Luego, debes saber identificar cada una de ellas y qué hacer con ellas. Mis emociones son extremas. Soy una persona alegre, cualquier tontería me hace muy feliz y me entusiasma. Soy miedica extrema. Si algo me da miedo me da mucho miedo. La tristeza siempre la he controlado bastante, creo que esto tiene que ver con que vivo el presente y soy una ignorante del futuro, no espero nada de él por lo que pocas cosas me decepcionan o entristecen. Mi ira era desproporcionada. Cuando algo no me gustaba o se iba de mi control era un poco Chucky. Soy muy gritona y esto empezó a no gustarme. Me he dado cuenta que gritar siempre me ha llevado a no conseguir nada, ni de los demás ni de mí. Trabajo en especial con esta última. Todo esto me llevó a leer mucho sobre el control de las emociones y al final aquí estamos, ellas y yo, felices para siempre (y tristes, miedicas, gritonas...) Cuando llegas a entender tus emociones y a saber controlarlas nada o casi nada puede sacarte de tu paz interna. Al final, este ejercicio de autocontrol puede ayudarte a manejar todas las situaciones de tu vida. Ojo con esto! No es una terapia. No es como que tu vida va a cambiar de un día para otro. Es una forma de saber controlar esos pensamientos que a veces nos atacan y nos hacen infelices.
Os cuento por encima un poco sobre el estoicismo. El estoicismo es una escuela filosófica. El cuarteto porpular de estoicos que la forman son Zenón de Citio, Séneca, Epitecto y Marco Aurelio. Si os interesa más sobre los estoicos podéis leer algo suave como ¨ Cómo ser un estoico¨
El estoicismo no es para todos, cada uno tiene o desarrolla su forma de llevar la vida. En mi caso, he llegado por casualidad pero también porque tiene puntos en común con el budismo de la que me he pillado algunas cositas para mejorar como persona y vivir lo mejor que se pueda esta vida.
Mis otras partes estoicas las dejo para otro día que con esto ya hemos profundizado bastante por hoy.
A fuego con esas emociones, mano dura y a vivir con más intensidad esta vida loca.
T.
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