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Vinos por La Rioja alavesa


Por H.

Tal y como les hemos contado en nuestra presentación somos amantes del vino. ¡Así que, qué mejor que comenzar la sección de viajes con un road trip de catas por La Rioja alavesa!

El 31 de enero, a media mañana, salimos de Madrid en dirección al Parque Natural de las Bardenas Reales. De camino, con ganas de iniciar nuestra cata de vinos, hicimos una parada en Medinaceli, un pueblito de Soria ubicado en una colina con el único Arco Romano de tres arcos que hay en España. Merece la pena dar un paseo por sus callejuelas, no les llevará más de media hora, y si tiene suerte picar algo en uno de sus restaurantes. En nuestro caso, el pueblo parecía sacado de Walking dead, así que tuvimos que continuar ruta sin nuestro vino.




Llegamos a las Bardenas poco antes del atardecer, en función del tiempo que se disponga hay múltiples rutas y actividades para conocer el Parque. Nosotros habíamos reservado una burbuja en el hotel Aire de Bardenas y nos dispusimos a disfrutar de la luna llena y las estrellas con un cielo totalmente despejado y, por supuesto, acompañados de un buen vino "Habla del silencio".




A la mañana siguiente después de coger fuerzas con el delicioso desayuno que ofrece el hotel (cuentan con huerto propio), nos dirigimos a nuestra primera Bodega, Marqués de RiscalEstá como a una hora de camino, en Elciego, un bello pueblito medieval. Tiene varias opciones de vistas diarias y se puede reservar en su web. La visita comienza en el hotel con su precioso diseño de Gehry y continua por los edificios de la bodega antigua, hasta llegar a la actual donde te muestran el proceso de elaboración, el lugar donde se almacenan las barricass botellas y donde se procede al etiquetado del vino.

Destacaría la botelleria, donde tienen guardadas botellas de todas las cosechas desde su creación en 1858, albergando la mayor colección de una sola marca. El fallo tienes que verlo a través de una reja.
Tras la cata final de un blanco y un tinto, y con un par de botellas en el coche, nos dirigimos a Laguardia, villa amurallada que se encuentra a unos 15 minutos y cuyo subsuelo está repleto de bodegas, con más de 300 cuevas excavadas.

Vale la pena dar un paseo por su muralla y contemplar las hectáreas y hectáreas de viñas alrededor, recorrer sus tres calles, literal, admirando sus monumentos, y visitar alguna de sus antiguas bodegas, en nuestro caso la elegida fue Casa Primicia, situada en el edificio civil más antiguo de la villa, del siglo XI, posiblemente la primera bodega de Europa donde comenzó a comerciarse el vino, pues al haber pertenecido a la Iglesia cuenta con registros de ventas del siglo VX.

La visita fue muy interesante, estábamos solos y pudimos comentar cada detalle con la persona que nos guiaba. Nos gustaron mucho sus vinos monovarietales y el diseño de sus etiquetas. Dejamos pendiente probar sus vinos 100% ecológicos de Carravalseca, como excusa para volver.


Terminada la cata partimos hacia Logroño, donde llegamos apenas 20 minutos después. Una vez instalados, salimos a dar un paseo por el centro que obviamente terminó en la calle Laurel y alrededores, donde saltamos de bar en bar disfrutando de sus vinos y su gastronomía. ¡No pueden irse sin probar el Foie con mermelada de cebolla del Bar Torrecilla!




A la mañana siguiente turisteamos por el centro de Logroño, recorrimos sus calles parando en los principales monumentos, nos adentramos en su mercado de abastos y paseamos hasta el puente viejo, ¡volviendo a la calle Laurel a deleitarnos de nuevo con un crianza y nuestro pincho favorito antes de coger el coche para regresar a Madrid donde acabó nuestro road trip!
¡Ya saben, si les gusta el vino busquen un finde y sigan la ruta! ¡Que lo disfruten!

Besos!! H.

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