Por D.
Hoy les voy a contar de uno de los mayores aprendizajes que obtuve en mi formación como golfista y
que hasta la fecha me ha ayudado mucho a ver más allá de lo obvio.
Jugar golf es más o menos como jugar ajedrez en tercera dimensión, entre arbolitos, viento, trampas de arena y lagos. A veces, la cosa se pone fea y se te presentan retos como lluvia, frío o calor extremo, y entonces la fuerza mental que necesitas para sobre llevar todos esos malestares es enorme.
Hoy les voy a contar de uno de los mayores aprendizajes que obtuve en mi formación como golfista y
que hasta la fecha me ha ayudado mucho a ver más allá de lo obvio.
Jugar golf es más o menos como jugar ajedrez en tercera dimensión, entre arbolitos, viento, trampas de arena y lagos. A veces, la cosa se pone fea y se te presentan retos como lluvia, frío o calor extremo, y entonces la fuerza mental que necesitas para sobre llevar todos esos malestares es enorme.
Pero imagínate que tienes un día perfecto, de sol, pero sin frío ni calor,
con un poco de viento que te recuerda que estás viva, en medio de la
naturaleza. El pasto está verde y brillante y puedes sentir como se amolda a tus zapatos
cada que das un paso. Y aun a pesar de las condiciones perfectas necesitas usar tu cabeza para jugar. De hecho el juego mental como lo llamamos, es lo más importante del golf. Es lo que separa a los que saben pegarle a la bola y los que saben jugar.
El golf tiene 18 hoyos y cada uno de ellos es diferente en longitud y dificultad.
Cuando te posicionas para pegarle a la bola en el primer tiro, tienes que haber
pensado dónde quieres quedar para que un segundo y tercer tiro sean fáciles.
Como te imaginarás, para
hacer lo anterior, hay que planear a futuro, de hecho nosotros estudiábamos el campo varias veces y un día antes lo caminábamos y dibujábamos cada hoyo en un cuaderno. Poníamos cruces en los lugares con los que no debíamos de coquetear, etc. También, para hacer una estrategia lógica, hay que conocer nuestra limitantes como jugadora
y hay que leer bien las señales de la naturaleza. Cada jugador tiene diferentes
fortalezas y debilidades, y entonces la planeación es personal. Querer hacer
lo que tu compañera, es no confiar en ti, es imitar, es jugar un golf que no es
tuyo… y al final eso en el golf, como en la vida, nunca es gratificante.
En esto de la planeación de tus tiros hay algo más profundo. Hay todo un
ritual en donde te enfocas, te alineas con la naturaleza, respiras, y lo más
importante: visualizas tu tiro.
La visualización es algo como
verte en el futuro, haciendo tu tiro relajadamente, viendo como la bola sale y
deja un rastro por el cielo al pasar por done tú quieres que lo haga. A veces es
necesario pasar por un el lado izquierdo de un árbol con una bola curva... eso
puede ser dificilísimo, y si no te convences de que puedes hacerlo,
probablemente le des al árbol y la bola no vaya ningún lugar, si no es que te
pega en la cabeza de rebote!! (nunca me ha pasado, pero le he pegado a muchos árboles!)
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La visualización te la enseñan los psicólogos deportivos. Es una
herramienta que empodera a los jugadores. Es como una llave para el control de
tu mente.
De verdad cuando era pequeña no me daba cuenta de las cosas que estaba aprendiendo y no entendía que un deporte te pudiera enseñar tantas técnicas mentales. Hoy intento usar el arte de la visualización para plantearme que las cosas van a salir bien en mi vida presente y futura. Me trato de conectar con mi entorno, cultivo
pensamientos positivos y trato de ejecutar con confianza y seguridad mis
acciones del día a día. O sea, hago un ritual para hacer cada acción como
si fuera a hacer un tiro de golf, a conciencia, con tranquilidad, con oxígeno en mi cabeza y en mi cuerpo, y entonces con mucha seguridad.
A veces la lluvia, el sol y el viento se presentan en mi vida como
problemas de otra índole. Y a veces la fuerza mental no es suficiente como para
no hacer un mal tiro. Pero yo sé que tengo herramientas mentales para darle
vuelta a las cosas. Tanto en el golf como en la vida, a mí me gusta jugarla
tiro por tiro siempre pensando que la ronda no se acaba hasta que se acaba!
Un abrazo grande y muchas gracias por leer,
Deb


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