Ir al contenido principal

Tatuajes y a lo loco


Por T.


Cuando decidí hacerme mi primer tatuaje tenía 14 años, y en aquella época no teníamos la costumbre de buscar nada por internet para ir bien informados, ni locales geniales con reviews que confirmaran su experiencia, así que fue una cuestión de amistad. Ya nos habíamos hecho amigas de sangre (o escupitajo, no recuerdo bien) y eso no era suficiente.

Decidimos ir con nuestros ahorros al lugar en cuestión y cargadas de chocolate. A mi amiga, que suda la vida cuando ve una aguja cerca, le pareció buena idea comprar tabletas de chocolatinas para el mareo... al final nos sirvió para merendar así que no fue tan mala idea.

Nuestro primer tatuaje fue elegido por catálogo, en una de esas páginas de plástico de archivador, de la primera sección. No nos llegaba el dinero más que para cuatro líneas que formaban una mariposa simple pero que marcaba lo que iba a ser una amistad única y llena de un montón de momentos donde volaríamos muy libremente.

A día de hoy, no nos hemos muerto del disgusto y nuestra mariposa sigue siendo muy molona pero pasaron 15 años hasta que volví al mundo tattoo. He crecido (unos pocos añitos, no muchos!), y ahora ya voy con algo más de dinero. Vuelve a apetecerme marcar mi cuerpo, como dicen algunos. No me tatúo buscando un significado muy profundo, que es una de las preguntas que me suelen hacer y de la que suelo salir con una repuesta muy cordial. Me tatúo porque cada vez estoy más segura de mi misma, de saber lo que quiero, en lo que creo, en lo que me convierto (aunque aún me queda camino por recorrer obviamente, no soy ningún Buda).

Recuerdo uno de los últimos tatuajes que me hice. Mientras lo mostraba a mis amigas con la ilusión de una niña, una de ellas saltó con la frase mágica que caracteriza a una persona marcada por una sociedad conservadora, algo que me horroriza. El comentario fue algo como: A tu edad!!! Por fuera me reí a carcajadas. Por dentro de mí, para no romper el protagonismo de mi tatuaje nuevo con un debate de la vida comenté: Claro! es mucho mejor hacértelo con 15 años que no sabes si te gusta el negro o el rosa, si quieres ser rubia o morena, si te gusta el guapo molón de clase o el feo gracioso, y que eres tan volátil que cada mes cambias el estilo de tu ropa para adaptarte a lo que se lleva cada maldito viernes en la discoteca de turno, lo que viene siendo una lista interminable de dudas. No, no soy nadie para ir por la vida enseñando a no juzgar a los demás pero un consejo si que dejo en el aire: la edad no limita para nada lo que queramos hacer, principio básico de vida. Ni la edad ni nada!

Hoy ya tengo 6 bonitas marcas en la piel. Algunos son diseños sencillos para recordar un viaje, un momento increíble, un amor o simplemente para sellar mi estilo. El último fue la mejor e irrepetible experiencia que he tenido en este mundillo y fue de la mano de un Canario que se brinca el mundo haciendo líneas perfectas y creaciones increíbles. Su nombre es Octavio Camino y así se presenta en su Instagram. Octavio viaja por el mundo con una filosofía de vida muy clara y con una maleta donde lleva sus herramientas y una linternita para tatuarnos si nos cruzamos en su camino y no hay mucha luz.



Nuestra historia comienza por casualidad. Yo viajaba a NYC y él también. Solamente íbamos a coincidir unas horas en la gran ciudad y yo llevaba bastante tiempo detrás de su trabajo así que era el momento, no había opción. Me moría de ganas de ponerme en sus manos. Ver trabajar a alguien así, tan intensamente, con esa pasión y esa perfección, casi rozando la obsesión, es algo que no sabría contar en unas líneas rápidas pero recuerdo ese momento con un olor a incienso, la canción ¨ Qué dice la juventud? ¨ de uno de sus grupos favoritos LOCOPLAYA y el frío del durísimo invierno de Brooklyn.

Las horas pasaban y pasaban, pero a pesar que no conocía a este tipo de nada y que no tenía ninguna referencia cercana me sentía realmente convencida de que iba a saber hacer lo que prometió. Selecciona cada aguja como en las clases de dibujo técnico que tenía en el colegio, cada raya o punto llevaba una aguja de diferente medida. Llegó a juntar en la mesa unas 5 si no recuerdo mal. Haciendo un uso exacto de de cada una de ellas. El degradado de puntos es lo que más tardó porque la aguja es de un tamaño mínimo. -No sangra!, le dije. Me comentó que si un tatuaje sangraba era porque se estaba atravesando la piel demasiado y que no debe ser así. La aguja debe atravesar la piel en su medida exacta, si se quede muy superficial la tinta no será suficiente y si se traspasa demasiado sangra. Tampoco debe inyectarse demasiada tinta porque el dibujo quedaría en relieve y eso no es un buen trabajo. Octavio prefiere tener que volver a verte y retocar el dibujo que de lo contrario excederse en tinta y que te lo tengan que retirar con láser.

Así funcionó la cabeza creativa de Octavio en mí ese día ;)



Un consejo os dejo, no dejéis de haceros lo que os gusta, buscad un buen tatuador  y no ahorréis en esto. Es mejor gastar un poco más y saber que lo hace alguien con estilo que un simple estudio que trabaja con bocetos copiados y en masa.

Os dejo algunas de las cuentas que sigo en instagram para ver diseños de tatuajes y tendencias en este mundillo.

Bang Bang Tattoo



Playground Tattoo


Octavio tiene un proyecto solidario increíble relacionado con el mundo tattoo entre manos que espero que la próxima vez que le vea me pueda contar más avances y pueda compartirlo con vosotros por aquí.


Besos,
T.
























Comentarios